RUTA 5 - Valle del Tralgas
Hernan Pérez, Torrecilla de los Ángeles y Villanueva de la Sierra

 

En el área más oriental de Sierra de Gata, limitando con tierras hurdanas, se encuentra este valle bañado por el río Tralgas y compuesto por las localidades de: Hernán Pérez, Torrecilla de los Ángeles y Villanueva de la Sierra.

Entre tantas extensiones de olivos, es posible ver algún que otro campo de viñas y tierras dedicadas al cultivo de cereales.

Nuestro punto de inicio para este recorrido comienza en Hernán Pérez, que ocupa una gran extensión entre las Sierras de Los Ángeles y el Moro.

El nombre de esta población viene dada por uno de los Maestres de la orden de Alcántara, Fernán Pérez (s.XIII).

Se han encontrado numerosos vestigios prehistóricos que ocuparon este territorio (debido a su riqueza minera) como los dólmenes pertenecientes a una necrópolis megalítica y estelas, así como “tesoros” romanos que han permitido concentrar una importante colección arqueológica.

Posee dos notables muestras de arquitectura religiosa: la iglesia de Sta. María Magdalena (s.XVI) y la ermita del Cristo de la Paz (s. XVIII).

La primera, está realizada en mampostería y reforzada con sillería en las esquinas y estribos; en ella resalta desde la parte externa las sólidas dimensiones de la nave de planta rectangular. Se tiene acceso por dos portadas y en su discreto retablo clasicista, resaltan algunas efigies como la de Santa Prudenciana, muy venerada por los habitantes de la localidad.

Citar el púlpito de piedra, de tipo cilíndrico y la magnífica pila bautismal decorada con arquillos, ambos pertenecientes al siglo XVI; el Crucificado de madera que se encuentra en la sacristía y las piezas de platería, como el cáliz renacentista datado en 1586, la custodia del siglo XVII y una píxide de 1540.

Y la mencionada ermita del Cristo de la Paz, en mampostería de pizarra y de una única nave.

La imagen del Cristo, preside el presbiterio, escoltado por la imagen de San Sebastián  (siglo XVIII) y la Virgen con el Niño (siglo XVI).

Situado al Sur de la Sierra de los Ángeles, se halla la localidad de Torrecilla de Los Ángeles, a orillas del río Tralgas y abrigo de la Sierra de los Ángeles.

Además de las masas de olivares, es importante destacar la producción apícola que existe aquí.

La actual población debió fundarse en la Edad Media y perteneció a la Orden alcantarina hasta el siglo XIX, cuando se suprimieron todas las órdenes militares.

Su urbanismo es un tanto irregular y desordenado, con fuertes pendientes; predominan las viviendas de dos pisos, pero aún se puede contemplar antiguas viviendas adinteladas  y  alzadas a base de mampostería de pizarra. Algunas casas recuerdan más al modelo de las vecinas tierras hurdanas que al propio serragatino.

La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción (siglo XVI), levantada con mampostería gruesa y reforzada con sillería en las esquinas, presenta una planta  y ábside rectangular y dos portadas por las que se accede.

La torre, emplazada en la esquina suroccidental de la iglesia, tiene una estructura prismática. En su basamento aparece una inscripción  de origen romano que alude a un título funerario.

En el interior, el impresionante artesonado octógono de madera que reviste la cabecera, antes policromada en oro y rojo, constituye una de las excelentes armaduras de la época mudéjar atesorados en Extremadura.

El retablo mayor clasicista corresponde al  siglo XVI y destacan las tallas de los Cuatro Evangelistas y la de Nuestra Señora de la Asunción, patrona de Torrecilla.

En una de las capillas permanece una efigie de la Virgen con el Niño (siglo XVI), en otra de las capillas, el Evangelista San Lucas (silgo XVII) y en una última, la Virgen del Carmen.

La pila bautismal está decorada con arquillos en el borde y es muy similar a la de la parroquia de Hernán Pérez.

 Ya a las afueras de la población, en un cerro, se encuentra la ermita de los Santitos, datado del siglo XVII, (dedicada a los santos Marco y Marcelino), mártires a los que se les tiene una especial devoción. Desde arriba se divisa un admirable paisaje.

A pocos kilómetros de Torrecilla, se encuentra Villanueva de la Sierra, que se convierte en vía de acceso hacia Las Hurdes. Descansa sobre la falda noroccidental de la Sierra de Dios Padre, sierra que ofrece a unos 950 metros aproximadamente unas vistas inmejorables: se divisan, en días claros, cerca de 80 pueblos. 

Villanueva siempre dependió de la Diócesis de Coria.

Sus calles, por norma general, son anchas y rectas,  y si nos perdemos por ellas, encontraremos la llamada fuente del Palacio y enfrente a esta, una gran casa denominada Palacio de los Condes de la Encina, con un blasón representado por un león y un árbol, además nos toparemos con alguna que otra casa heráldica y viviendas populares.

Debe visitar el viajero la iglesia de La Asunción (s. XVI) y su torre campanario a la que se accede por una escalera de caracol de cantería.

El interior de la iglesia es amplio, un arco triunfal da paso a la capilla mayor.

La capilla bautismal del siglo XVI, se halla bajo el coro, ocupa la parte inferior de la torre y junto a ella la escalera de caracol. En ella se guarda piezas y de interés como la propia pila, un Crucificado pequeño correspondiente al XVIII y un Cristo yacente.

En cuanto a platería destacar el copón renacentista del siglo XVI, la cruz procesional de plata y una custodia , estas dos últimas del siglo XVII.

Es toda una obra de arte el retablo mayor (siglo XVII), de estilo clasicista y madera dorada que embellece el presbiterio, cobija tallas como la de la Asunción de la Virgen, el Calvario o San Juan.

Curioso es el púlpito de piedra (siglo XVI) decorado con tracerías góticas.

Se trata de un templo de considerables dimensiones, de planta rectangular, que se estrecha en la cabecera creando un ábside cuadrado. El acceso se realiza mediante dos portadas.

La torre, de planta cuadrangular, está construida en piedra sillar y forma parte de una de las mejores y más airosas torres que se conservan en la provincia cacereña.

Nombrar también la ermita de Dios Padre  que se encuentra en la sierra que lleva este mismo nombre.