RUTA 3 - Rivera de Gata
Gata, Torre de Don Miguel, Santibañez el Alto y Villasbuenas de Gata.

 

Ruta comprendida por los siguientes pueblos: Gata, Torre de Don Miguel, Santibáñez el Alto y Villasbuenas de Gata.

Desde Gata podemos iniciar este viaje, villa ubicada entre las Sierras de Salio (874m.) y las Sierras de las Jañonas (1367m.), domina la entrada de un amplio valle por cuyo fondo discurre la rivera del mismo nombre.

Su trazado urbanístico y sus viviendas aún conservan el tipismo de los pueblos serranos, por eso y por su excelente casco histórico, Gata forma parte de los pueblos declarados Conjunto de Interés Histórico Artístico.

Sus elementos más representativos, sin duda, son: dentro del casco histórico, la Fuente del Chorro, adornada frontalmente con arquitectura renacentista, labrada en sillería y enmarcada con un escudo de la Casa de los Austrias, sostenido por un águila coronado que apoya sobre sus garras las columnas de Hércules y el templo de San Pedro (s.XIII), de piedra y sillería, apariencia sólida,  única nave cubierta de bóvedas de crucería y tres portadas.

Trabajaron en las obras del templo importantes maestros como Pedro de Ybarra, Maestro Mayor de la Orden de Alcántara, Juan Bravo y Diego de Barreda.

El interior de la iglesia impresiona al descubrir su retablo mayor, donde se combina escultura y pintura, el escultor principal fue Pedro de Paz y el pintor Pedro de Córdoba. En una zona central preside el retablo en su hornacina la escultura de San Pedro sentado en la cátedra.

Hubo en Gata numerosas ermitas, hoy desaparecidas. Tan sólo permanecen en la actualidad la ermita del Humilladero y la de San Blas. La primera, sita a la entrada del pueblo, se engrandece con un retablo barroco y presidido por la talla del Crucificado y unas pinturas murales del siglo XVI.

La segunda, la de San Blas, a la que se accede por una antigua calzada romana ( perteneciente a la ruta Dalmacia), está presidida por un retablo clasicista de comienzos del siglo XVII.

Antes de dejar Gata, hay que visitar las ruinas del Convento franciscano de Nuestra Sra. De Monteceli, más conocido como Convento del Hoyo, encajonado en un impresionante valle rodeado de vegetación. Se cree que fue fundado por San Francisco de Asís y que la primitiva ermita ya existía allá por el año 1399.

Ya fuera del casco, lo más destacado es la conocida Torre de La Almenara (s.XIV), sita en lo alto de una atalaya como punto de vigilancia y protegiendo la villa.

Seguimos rumbo hacia Torre de Don Miguel, en las laderas de la Sierra de Salio, en un valle estrecho. Este pueblo se caracteriza por la existencia de pasadizos volados sobre sus estrechas calles, túneles  muy propios también de otros lugares de la Sierra de Gata y que suponían un mejor aprovechamiento del espacio de las viviendas pues éstas continuaban por encima de las calles, además de resguardar del sol las bodegas que se ubicaban en la planta baja de las viviendas.

La urbanística de Torre gira en torno a la plaza y junto a ella la iglesia. Calles que nos muestran viviendas peculiaridades con rústicos soportales, escudos nobiliarios, cruces correspondientes a Malta o a la Orden de Alcántara, casas entramadas con balconadas de madera de castaño o roble, fachadas de cantería  y entre calle y calle descubrimos más galerías. Son curiosas las dos lápidas funerarias romanas que se encuentran en los dinteles de dos casas torreñas. El barrio llamado Cancillo, con clara fisonomía islámica y hebraica, hace más encantador el sabor popular del pueblo.

Entre su patrimonio  religioso sobresale la iglesia parroquial de Ntra. Sra. De La Asunción, cuya cabecera pentagonal pertenece a la obra de Pedro de Ybarra, corresponden al siglo XVI y la nave adosada y el coro pertenecen, al siglo XV. La sacristía, cubierta de una bóveda de cañón con cuatro arquillos y la capilla mayor también pertenecieron a la labor de Pedro de Ybarra. Son interesantes las ocho laudes sepulcrales de granito colocadas en la escalinata del presbiterio.

Otros ejemplos de arquitectura religiosa, son las ermitas de Ntra. Sra. De Bienvenida (patrona de la localidad), que presenta en la capilla mayor el llamado Cristo del Consuelo realizado por el escultor madrileño Juan Calderón en el año 1763 como así lo demuestra el epígrafe que aparece en el paño de pureza.

La pequeña ermita del Cristo, a la entrada del pueblo perteneciente al siglo XVI.

Divisamos Santibáñez el Alto, nuestra siguiente visita, emplazada en una pequeña colina a 679 metros de altura, brinda al visitante una espectacular panorámica de la zona y del embalse de Borbollón.

Este pueblo, antes conocido como San Juan de Máscoras, conserva la mayor fortificación de toda la Sierra de Gata.

El castillo, de origen musulmán y el urbanismo de la villa, convierten a Santibáñez en uno de los lugares obligados y más interesantes para conocer.

La fortaleza, casi en su totalidad, encierra a la localidad y se organiza en tres partes  constructivas y por tanto también en tres etapas cronológicas. La más primitiva correspondiente a los siglos IX y X.

El trazado de Santibáñez se presenta de manera irregular y un tanto caótico, debido fundamentalmente a la complicada orografía del terreno: aparecen viviendas levantadas sobre el granito y escaleras dispuestas en la propia roca.

El Rollo jurisdiccional o Picota, que se asienta sobre tres peldaños y una columna de granito, está rematada por una cruz y edificada a principios del siglo XVI.

Su peculiar e irregular plaza de toros se hizo aprovechando el muro oriental de la barbacana.

La parroquia de San Pedro, ubicado en las inmediaciones del castillo, presenta una curiosa torre-fachada muy similar a las de Valverde del Fresno, Hernán Pérez y Cadalso, rematada por una espadaña granítica.

Llama la atención la sacristía del templo, que anteriormente sirvió como capilla de nobles, que nos deleita con un excelente frontal de azulejos de Talavera de la Reina y una hermosa bóveda de crucería estrellada.

Hacia la zona más oriental de esta ruta y finalizando este itinerario, descansaremos en Villasbuenas de Gata, de calles amplias, tiene como punto central su Plaza Mayor presidida por la iglesia parroquial de Ntra. Sra. De la Consolación (s. VIII).

Sus casas están levantadas a partir de gruesa y sólida mampostería granítica con refuerzos de sillería en las esquinas, presentan 2 ó 3 pisos y grandes ménsulas de granito sobre los balcones.

Paseando por sus calles, encontraremos casonas señoriales de estilo palaciego con sus blasones correspondientes, fachadas decoradas con esgrafiados y epígrafes en los dinteles, así como bellas ventanas ojivales y barandillas de hierro forjado.          

Pero sin duda,  la casa más original de Villasbuenas es la  llamada Casa de la mujer Panzuda, vivienda ubicada detrás del ábside parroquial: cuenta con una fachada principal de estilo gótico y ventanas adornadas con interesante y curiosa iconografía como el relieve de una mujer de vientre prominente; este símbolo de origen enigmático, representa para unos a un antiguo prostíbulo, para otros la fertilidad y la vida y para otros se trata de la antigua residencia parroquial. Esta misma casa ofrece más imágenes como "la zorra y el  gallo" un hombre desnudo.

También es destacable la iglesia parroquial de Ntra. Sra. De la Consolación, levantada con piedra sillar, de planta rectangular y portadas laterales.

Al igual que la iglesia de Villanueva de la Sierra, ésta presenta una majestuosa torre junto a la fachada, de estilo renacentista. Se construyó en el siglo XVI y fue retocada en el XVIII con un chapitel piramidal de ladrillo.

El interior de la iglesia es amplio. Preside la cabecera la efigie del Crucificado (s. XVI y XVII) proveniente, tal vez, de la antigua ermita del Santísimo Cristo. Otra talla, la de la Virgen María (s. XVI) permanece en la capilla bautismal mutilada de brazos para poderla vestir.

Actualmente en Villasbuenas no hay ermitas.

Curioso es el llamado "Baño de la Cochina", al sur de la localidad. Se trata de unos baños de lodo que poseen excelente propiedades y que tienen una óptima aceptación entre habitantes y visitantes.