RUTA 1 - Valle de Jálama
Cilleros, San Martín de Trevejo, Eljas, Valverde del Fresno y Villamiel, y una pedanía, Trevejo

 

O Val de Xálima la componen estos 5 pueblos; Cilleros, San Martín de Trevejo, Eljas, Valverde del Fresno y Villamiel, y una pedanía; Trevejo.

Iniciamos la ruta en Cilleros, localidad  que cuenta con uno de los términos más extensos de la comarca, ubicada al abrigo de la Sierra de Santa Olalla.

El urbanismo de la localidad resulta interesante porque una vez más descubrimos el encantador tipismo serragatino.

Entre sus monumentos más destacados sobresale la llamada Casa Grande o Palacio de Bacas, que presenta un amplio edificio de tres plantas, de fachada en mampostería correspondiente al siglo XIX y de que se cuenta que tiene tantas puertas y ventanas como días tiene el año y que fue construida por razones de amor.

Lo que hoy son dependencias del Ayuntamiento, antes era un antiguo caserón ubicado junto a la Plaza Mayor. Se trata de una construcción de planta cuadrangular, de 3 pisos y con larga balconada, todo rematado con un escudo diocechesco perteneciente a los Borbones.

Junto al Ayuntamiento se ubica una Torre rematada por una gran espadaña y tres vanos de medio punto, datada del siglo XVI. Ésta contiene unas campanas y un reloj.

Otro edificio significativo es, sin duda, la iglesia parroquial de Ntra. Sra. De los Apóstoles en la que se diferencian la cabecera realizada en sillería labrada de la nave hecha en piedra ordinaria.

El arquitecto de este edificio es Pedro de Ybarra, realizado en el siglo XVI, se mantienen de esta época, la cabecera, la sacristía y los brazos del crucero. El maestro Francisco Hernández fue quien inició las obras bajo las órdenes del primero.

Hay un magnífico retablo mayor que engrandece el altar. De estilo barroco y con una decoración recargada y dorada, está presidida en una hornacina por una Virgen sedente que ofrece una fruta al Niño que tiene en su regazo..

También los muros del presbiterio están ornamentados con otros cuatro retablos barrocos        (s. XVIII).

En cuanto a ermitas, la más destacable es la de Nuestra Señora de Navelonga (s. XVI), patrona de Cilleros, emplazada a las afueras del pueblo (a 2 kilómetros aproximadamente). La capilla mayor está decorada con  pinturas barrocas de los Cuatro Evangelios.

Y otras dos ermitas, la de la Virgen del Carmen, junto a la Plaza Mayor es un sencillo edificio con retablo neogótico; y la ermita de San José, cerca de la iglesia parroquial, también presenta un retablo pero de estilo barroco.

Dejamos Cilleros y nos dirigimos hasta Villamiel, pueblo de mayor altitud de la comarca (733 m.), emplazado en un quebrado valle al Suroeste de la Sierra de Jálama.

Son muy importantes los vestigios romanos que se han descubierto en la zona, epígrafes, estelas funerarias o el ara votiva dedicada al Dios Salamati, máxima divinidad venerada por los habitantes de aquella época.

Villamiel resurge durante el siglo XIII al resguardo de la encomienda del castillo de Trevejo.

Entre los antiguos quiebros y recovecos de sus calles descubrimos el Palacio del Deán José de Jerez del siglo XVII, como ejemplo de magnífica residencia noble, levantada a base de sillería, con vanos adintelados y un bello escudo; y en calles como Soledad, Colón o Muralla observamos el encanto popular de este pueblo.

La iglesia de Santa María Magdalena es un edificio amplio, elevado a base de mampostería y sillería y de planta rectangular. A finales del siglo XVI y principios del XVII se construyó el templo, seguramente sobre uno primitivo.

De las dos portadas, la más relevante es la de los pies, con un arco de medio punto y decorado con molduras y pilastras toscanas.

Son curiosas las inscripciones que se pueden leer en uno de los muros laterales del exterior.

La bella torre, tiene unas esbeltas proporciones prismáticas, elevada con sillería granítica labrada, está levantada sobre la sacristía que ocupa la parte inferior de la misma. La torre está rematada con una espadaña clasicista de cantería y un vano de medio punto con frontón triangular.

El interior está ordenado en una única nave que antes estaba cubierta de madera. Su retablo mayor pertenece al estilo barroco (s. XVIII) y lo preside la talla de Sta. María Magdalena, patrona del pueblo y escoltada por San Juan Bautista y Santa Bárbara.

En una capillita reside San Pedro Celestino, patrón del pueblo, lleva en la mano un pequeño relicario.

Como ermitas destacar la de la Piedad, antes era la de San Sebastián. Está enclavada en lo alto de la localidad. Su retablo mayor es puramente clasicista del siglo XVIII. La Virgen de la Piedad está guardada en un camarín. El retablo del Nazareno está presidido por la imagen del Santo Cordero escoltado por San Sebastián y San Roque.

La otra ermita la de la Soledad guarda la imagen de candelero de la Virgen de la Soledad y una efigie del Cristo yacente.

Curiosa también es la simpática plaza de toros que posee Villamiel.

Desde Villamiel vamos a Trevejo, pedanía  de Villamiel, declarada Conjunto de Interés Histórico Artístico, ubicada en una estratégica colina controlando el valle.

El encanto de este pueblo viene dado por su excelente y bien conservado aspecto medieval. El cercano castillo, la iglesia de San Juan Bautista y las tumbas antropomorfas excavadas en canchales de granito refuerzan aún más esta opinión.

Como aldea nació sobre el siglo XII a la sombra del castillo.

Las casas trevejanas están levantadas con mampostería graníticas en dos o tres plantas con vanos adintelados de sillería labrada. También podemos, en menor cantidad, encontrar viviendas de entramado y con balcones de madera.

El castillo está enclavado en lo alto de la aldea y lo más destacado es la Torre del Homenaje, que  es lo que prácticamente se mantiene en la actualidad y el escudo que hay en la puerta de acceso perteneciente al comendador Juan Piñeiro (1492-1520).

Mencionadas anteriormente, las tumbas antropomorfas situadas muy cerca del castillo y al lado de la iglesia de San Juan Bautista, pertenecen, según algunos historiadores a la época medieval, en cambio para otros, a tiempos prehistóricos.

Otro monumento de interés es la ya citada iglesia de San Juan Batista, de planta rectangular alargada y única nave, está construida con mampostería y reforzada con sillería en las esquinas, contrafuertes y portadas. Tiene tres portadas, una de ellas en la actualidad se encuentra tapiada.

Edificado en varias fases, sus inicios se remontan al siglo XVI.

En el interior, en la cabecera del templo, hay una losa de cantería labrada con ornamentación vegetal y enmarcada con un escudo en el centro observándose un árbol flanqueado por dos torres, muy similar al que está en la Torre del Homenaje y que por tanto pudiera corresponder al mismo comendador Juan Piñeiro.

La escultura de madera policromada de la Virgen con el Niño realza el presbiterio.

Pequeños y sencillos retablos clasicistas decoran los muros de la iglesia.

Curiosa es la torre-espadaña separada del templo, que presenta una estructura prismática. La espadaña está rematada por vanos de medio punto y un escudo con torres y cabezas de ave. Posiblemente torre y espadaña datan del siglo XVI.

Como ermitas mencionar la del Cristo de la Salud con la imagen de madera policromada del Cristo de la Salud del siglo XVII.

Continuamos por los 3 pueblos que comparten el dialecto “A Fala”, característico de estas localidades: San Martín de Trevejo (mañegu), Eljas (lagarteiru) y Valverde del Fresno (valverdeiru).

San Martín de Trevejo (antes llamada San Martín de los Vinos), declarada Conjunto de Interés Histórico Artístico, cuenta con un entramado de calles largas y estrechas por la que siempre corre agua canalizada, “ las regateras”.

Son características las viviendas de 3 alturas que muestran la arquitectura popular: la planta baja o bodega, la intermedia para vivienda y en la parte de arriba, el almacén o secadero; casas de característico entramado y adobe en los pisos superiores, con dos puertas, una ancha que da a la cuadra y otra más estrecha que sube a los pisos altos. También podemos conocer entre sus peculiares calles las llamadas “boigas” o bodegas para degustar un buen vino, como en todos los pueblos de la Sierra.

La Plaza Mayor cuadrangular irregular está porticada en dos de sus frentes y en su centro hay una fuente circular con pivote central y letrero que alude a la fecha en que se construyó: 1888.

Sobresale la vivienda llamada Palacio de Ojesto, en el que se conserva una importante colección arqueológica. El edificio corresponde al siglo XVIII y posee una fachada de sillería. En la biblioteca de la casa se guardan libros de ediciones  muy antiguas.

El convento franciscano de San Miguel, cercano a la localidad y enclavado en bello paraje, fue fundado en 1452 sobre una antigua ermita dedicada a San Miguel Arcángel. Se dice que fue el propio San Francisco de Asís el que dispuso el levantamiento del convento.

La Torre Campanario está alejada de la iglesia, en un ángulo de la Plaza Mayor. En ella se aprecia un escudo de Carlos V y una inscripción incompleta. La obra corresponde al siglo XVI. También fue antigua cárcel.

La iglesia de San Martín de Tours (siglo XVII), cobija al patrono del pueblo, San Martín (Sa Martiñu). En su interior, además, cuelgan en el presbiterio las tablas del pintor Luis de Morales y un retablo mayor (s. XVIII).

Como ermitas hay en San Martín, la de la Cruz Bendita que guarda un retablo del siglo XVIII, la ermita de San Pedro que cobija efigies del siglo XVIII como la del Nazareno y la de San Antonio de Padua, la ermita del cementerio que acoge  al Cristo del Consuelo y en la cima del Jálama perseveran las ruinas de la ermita de San Blas.

Al lado está Eljas (As Ellas), pueblo hermanado con la localidad lusa de Foios.

Debido a la zona abrupta del terreno, Eljas forma una fuerte pendiente que origina un urbanismo totalmente irregular y unas calles escarpadas y sinuosas.

Frente a las blancas casas que imperan, aún se conservan fachadas de sillería con anchos balcones que sobresalen y ventanas  flanqueadas por ménsulas de granito.

En la Plaza Mayor encontramos la llamada“Fonti do Lugal”, anteriormente desplazada y vuelta a su antiguo emplazamiento  por petición de sus habitantes.

Ocupando un punto estratégico y elevado está el Castillo de Eljas, del que sólo se conservan dos torres y parte del recinto defensivo. Posiblemente sus orígenes fueron árabes ( siglo IX). Fue punto estratégico de gran utilidad durante las guerras con los vecinos lusos.

La parroquia de la Asunción es un edificio de modesta construcción, realizado en mampostería y sillarejo. Presenta una bella portada gótica de los pies, abierta por un arco apuntado, tres arquivoltas y capiteles decorados con motivos vegetales y carátulas humanas.

Poseía la iglesia una torre, hoy desaparecida, y por tanto, hace las funciones de torre parroquial una de las del castillo.

Los restos más primitivos del templo datan del siglo XV y durante los siglos XVII, XVIII Y XIX se hicieron continuos arreglos y ampliaciones.

El interior se ordena en una única nave. Destacan las efigies de San Pedro, San Blas y la Virgen de los Ofertorios.

A unos 3 kilómetros del pueblo, dentro del paraje del Valle de la Vega, se encuentra la ermita Divina Pastora (patrona del pueblo), correspondiente al siglo XVIII y presidida por la talla de la Virgen en la cabecera.

Otra ermita la del Cristo del Humilladero fue construida en dos fases y es interesante el pétreo retablo que posee. Destacan las esculturas del Nazareno, la Dolorosa y la del Cristo Yacente.

Divisamos desde Eljas la vecina localidad de Valverde del Fresno, pueblo fronterizo y como tal, antigua ruta de contrabandistas. Se sitúa en el extremo más occidental de Sierra de Gata.

Es otro de los pueblos más extensos de la comarca. Pertenecía a la Encomienda alcantarina de Salvaleón, villa situada en su término donde había un castillo y un poblado, hoy en ruinas.

Sus amplias calles y numerosas plazoletas convergen hasta en cuatro travesías. Sus viviendas también participan ampliamente de las características comunes de toda la zona: fachadas alzadas de sillería, construidas en sus pisos superiores de adobe o ladrillo entramado con madera y en la planta baja de mampostería granítica reforzada con sillería.

Por otra parte como expresión de casa noble se conserva en Valverde el Palacio de los Frades, obra del siglo XVIII y que presenta es su portada principal el escudo de los Duques de Medinacelli.

Destacar también el Rollo o Picota, símbolo que representaba la categoría de villa concedida a Valverde, y que se encuentra en uno de los jardines de esta localidad. Corresponde a los años finales del siglo XV o principios del XVI.

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, está levantada con mampostería y reforzada con sillería. Intervino en estas obras el arquitecto Pedro de Ybarra, maestro mayor de la Orden de Alcántara.

Se diferencian dos partes: la esbelta cabecera, similar a la de Cilleros y realizada por Sancho Ortiz y una más baja, la nave, anterior al siglo XV y que presenta dos portadas.

Interesante resulta la torre (s. XV) rematada con una espadaña triangular y tres vanos de medio punto.

En el interior, el retablo mayor de estilo clasicista cobija obras escultóricas y pictóricas. Fueron contratados para esta empresa el ensamblador Antonio González Ramiro y el escultor Diego de Salcedo, ambos salmantinos. Otros retablos decoran los muros de la iglesia.

A las afueras del pueblo se encuentra la ermita del Espíritu  Santo (finales del XV, comienzos del XVI), en un bello paraje. Tenía un retablo de madera con  seis tableros de pincel, hoy en día desaparecido.

La otra ermita la del Humilladero, presenta una bella bóveda de crucería, tal vez construida por Sancho de Ortiz y una nave de principios del siglo XVIII. Guarda un retablo del Santo Cristo del Humilladero, un Nazareno y la Dolorosa.